212

+Año: 2024

Tipo de obra: Performance

Lugar: Santo Domingo, República Dominicana

Texto completo asociado (Parte 1):

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”.

Minerva Mirabal tenía claro cuál podía ser su destino si continuaba enfrentándose a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Tanto ella como dos de sus hermanas, Patria y María Teresa, eran firmes activistas contra el régimen y enfrentaron la cárcel y la represión hasta que el 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las tres aparecieron en el interior de un coche, en el fondo de un barranco.

Sin embargo, la muerte no significó para ellas el fin de su memoria sino su ratificación definitiva. En recuerdo de las tres, el 25 de noviembre pasó a convertirse en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Beth Moysés ha desarrollado una carrera artística comprometida con los derechos de las mujeres. A través de la performance, ha trabajado acciones que conectan la memoria femenina y buscan sanar el dolor recibido a lo largo de los siglos.

En 2016, en el marco de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, llevó a cabo la performance “180” en São Paulo; aludiendo al teléfono de atención a víctimas de violencia de género, Moysés invocaba la memoria de las hermanas Mirabal.

En cada una de las activaciones de la performance, que varía ligeramente de una a otra, Moysés hace presente la posibilidad de la curación y de la sanación del dolor recibido, como un hilo continuo que nos une y nos acaricia el corazón.

Con este mismo sentido, en esta nueva activación, la memoria de las tres hermanas tiene especial importancia. En esta performance, Beth Moysés utiliza el número *212 (teléfono que atiende emergencias por violencia de género), y las enfermeras están encarnadas por las nietas de las hermanas Mirabal.

El recorrido por las calles de Santo Domingo dentro de cada ambulancia, con cada uno de los tres nombres en cada una de las nietas, culmina con la llegada al Palacio de Bellas Artes, donde 10 embarazadas las reciben.

En un acto de curación, siembran en sus vientres hipérico, una planta conocida por su poder cicatrizante, aludiendo a través del ombligo y el cordón umbilical a las generaciones futuras, pero también a todas las que nos precedieron, las madres, las abuelas y todas las antepasadas.

Es una genealogía feminista que se despliega más allá del tiempo, de generación en generación, y que recuerda a todas las que han sufrido violencia.

Esta performance es una comunión y alianza colectiva, es cuidado y sororidad, recuerda a las que nos precedieron y abre camino a las que vendrán.

En esta activación la presencia simbólica de las hermanas Mirabal se vuelve más poderosa aún en sus nietas, cicatrizando no sólo su recuerdo sino el dolor que ellas sufrieron y que ayudó a visibilizar las demás violencias machistas.

Cada una de las mujeres que forman parte de esta performance cicatrizan las huellas del dolor femenino. Aquí la performance es alivio, es regeneración y es resistencia, es una fuerza que denuncia el machismo y sana a todas las mujeres.

Semíramis González, curadora feminista.